Convertir calderilla en vales de compra
¿Quién no acumula en casa monedas de 1, 2 y 5 céntimos? Son las típicas monedas que mucha gente rechaza cuando le dan una vuelta al hacer un pago en un comercio, ya que luego son difíciles reutilizar y "molestan" en el bolsillo. Yo personalmente tengo un bote de cristal lleno de ellas, nunca las rechazo, sobre todo si pienso que estamos regalando un sobre-beneficio a las empresas.
Durante mi estancia en Estados Unidos hace unos años, descubrí las maravillosas máquinas Coinstar (también las he visto en algunos supermercados de Reino Unido) que te permiten reutilizar toda la calderilla para obtener un vale de compra.

El funcionamiento es sencillo. Se vuelcan todas las monedas en la máquina y ella se encarga de contar de forma automática la cantidad que llevamos. La empresa que comercializa la máquina, se queda una pequeña comisión. Pero aún así, ¿vale la pena no?
Acto seguido podemos obtener nuestro vale de compra y utilizarlo como si fuera dinero en el estableciemiento donde la máquina se encuentre situada.

Lo bueno es que si no te lo quieres gastar en el propio establecimiento, también se pueden obtener vales para gastarlos en sitios como Amazon, iTunes o Starbucks o incluso donar la cantidad a una ONG.
Nunca he visto una máquina de estas en España pero estoy seguro que sería de gran utiliidad para muchos, y más si tenemos en cuenta la mala situación económica del momento. Quizás alguna empresa española se anime a distribuirla.
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Etiquetas: estrategia, innovación, tecnología


jorge.hoya 25 noviembre 2008, 22:14
Sergio, ya somos dos con el bote de cristal (en mi caso lo mejor sería decir caja de plástico transparente). Generalmente decimos: “bah, sólo es un céntimo” pero si imaginamos los que podemos ‘dejar de lado’ al año o imaginásemos que cada persona tirase uno al día (más de 40 millones en España) a lo mejor alguno dejaba de tirarlos.
Ya os contaré en qué me gasto lo del bote que tenemos en marcha :-)
Sergio Martín 26 noviembre 2008, 12:58
Ya nos contarás Jorge,
Supongo que las empresas haciendo números, a la mayoría les saldrá mejor no usar este tipo de máquinas. Si no están implantadas en nuestro país, probablemente sea porque muchos españoles dejan esos centimillos y no les compensa.
De hecho, en el artículo al que hago referencia dicen que dejamos una media de 180 euros al año cada español. Multiplicar esa cantidad por el número de habitantes. La cantidad es brutal… y es dinero regalado.
Cada uno tiene su estrategia, pero el uso de estas máquinas también puede mirarse desde el punto de vista de fidelización o incluso de la experiencia del consumidor.